Cinestesia lúdica
Fuertemente influenciada por su madre psicoanalista, el trabajo de la joven escultora Anaísa Franco tiene como objetivo responder a la pregunta: ¿Por qué no todo puede estar vivo?
Añadiéndoles un toque de electricidad, tecnología en red y dispositivos Bluetooth, Franco crea personalidad y emoción en sus obras de arte de otro modo inanimadas. Como se observa en la delgada y arácnida Máquina de sueños controlada, ella complementa sus creaciones con imágenes de animación digital que son proyectadas como si fueran la imaginación y psicología de la escultura.
Para Franco, todo lo que es nuevo es emocionante, siendo esta una de las principales razones por las que opta por trabajar con la tecnología. “La electricidad es la vida, somos seres eléctricos. Lo que me interesa es la electricidad en formato digital; me gusta extraer los objetos de su propia inercia para darles vida”.
Otra parte importante del trabajo de Franco es la participación del público, que expande el significado de cada pieza, provocando emociones, pensamientos y sentimientos. En su creación los ojos Ampliado, un suspendido y gigante ojo interactivo apunta hacia el espectador con una cámara infrarroja, generando una proyección de los propios ojos de la persona que la observa en la superficie de la escultura, dando al espectador una retroalimentación inmediata e introspectiva.

