Lullaby
Cuando niño, me gustaba escuchar tu dulce y cálida voz entonando coloridas canciones de cuna. Tiempo después, soñaba que me cantabas esas mismas canciones de cuna mientras te ausentabas. Esos terzos sonidos, de noche, se convirtían en amargas sensaciones llevadas por la misma hermosa voz de tan profunda mujer. Hoy, después de años de ausencia, me postro frente a un imponente escenario y petrificado, comienzo a revivir esa voz, esa voz que calidece mis oídos, erizando mi piel como electrificado por aquella profunda música… la de mi madre.
Etiquetado como Aeropuerto Inc., Blogs
